Ponte el pijama. Acaba los deberes. Sal del agua ya. Deja en paz a tu hermano. Coge bien el tenedor. Di gracias al tendero. Apaga la luz. Llama cuando llegues. Ordena tu cuarto. Cuelga el teléfono. Siéntate bien.

 El trabajo de las madres no tiene horarios. Ni paga. Ni vacaciones. Ni seguro. Ni pensión. Y últimamente, además, está mal visto. 

Culpa, en parte, de las mujeres que están en el poder.

¿Qué pasa cuando una ministra vuelve al trabajo cinco días después de dar a luz? ¿Qué tipo de cultura social está promoviendo y apoyando? Aberraciones como Rachida Dati, Sheryl Sandberg o Chacón deberían entender que no todas las madres pueden permitirse los ejércitos de niñeras que ellas usan para criar a sus hijos. Entender que en la vida casi nadie puede tener ‘todo’, la gran carrera y los nenes perfectos. Y dar otro tipo de ejemplo. Ayudar a los millones de madres que cada día hacen malabares simplemente para poder trabajar y llegar a fin de mes.

Las personas que dicen que esas mujeres son ‘fuertes y ejemplares por volver tan pronto al trabajo’ evidentemente nunca han tenido que cuidar de hijos a diario. Estar disponibles toda la vida, sin horarios ni condiciones. Eso sí que pide fuerza, entereza y dedicación. Hoy quiero ser retórica, pro madre y anti moda. Felicidades a todas. El domingo, hoy, mañana y en un mes. Por saber dar prioridad al mejor trabajo del mundo.

SHARe iT :)