escribiendo vocabulario

La imaginación de los niños es de lo más sorprendente. Es capaz de crear mundos fantásticos y de desarrollar sus mentes abstractas durante horas. Sin embargo, Charles Chaplin tenía razón cuando dijo “la imaginación no significa nada sin la acción”. La imaginación, en sí, produce sólo sueños. Si queremos que nuestros sueños se hagan realidad lo primero que necesitamos es expresarlos en una idea. Y, para eso, se necesitan palabras.

A veces nuestros hijos se quejan porque no son capaces de expresar algo que están pensando, un sueño que han tenido o algo que han aprendido. Es muy frustrante para ellos (piensa lo mal que te sientes cuando visitas otro país y no consigues hacerte entender), por eso es importante aumentar su vocabulario. Mejoraremos sus capacidades de comunicación y daremos un empujón a su autoestima.

Además, cuando un niño puede expresarse bien le resulta más fácil entender sus emociones y sus sentimientos. Esos momentos “me pasa algo pero no sé cómo explicártelo” que todos hemos oído disminuyen cuando sus pequeñas cabecitas se vuelven capaces de encontrar las palabras adecuadas.

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Aquí tienes cuatro ideas para ayudar a que su vocabulario crezca siempre más y más:

1. Intenta no “bajar” demasiado de nivel tu lenguaje cuando hables con ellos: no vamos en “brum brum”, vamos en coche. No tenemos un “guau guau”, tenemos un Bulldog. Eso no es “bua”, es una “herida”. Y aunque resulten muy riquiños cuando confunden palabras o las pronuncian mal intenta siempre corregirles con cariño.

2. Cuando juegues con ellos intenta ampliar sus estímulos en vez de usar material “sólo para niños”. En este blog tienes una categoría dedicada a las “cosas de mayores que gustan a los niños”, donde encuentras estímulos como éste o éste entre otros.

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3. Si tu nene ya sabe leer no te afanes en explicarle el significado de cada palabra nueva. Cómprale un buen diccionario y deja que sea él quien la busque. Olvídate de Internet. El lento proceso de la búsqueda en papel es más eficaz a la hora de facilitar la memorización de la palabra.

4. Conviértete en una reportera: de vez en cuando ponte a narrar las acciones cotidianas en voz alta, como si fueras un comentarista deportivo (“…y a continuación nos lavamos los codos y frotamos bien los tobillos…”). Si además le pones voces raras y entonación seguro que aprende entre risas.

Por último, una herramienta que puedes probar: el bote de palabras:

Word Jar Sparks & Rockets

Busca un bote o una caja y etiquétala “palabras”. Cada vez que tu hijo aprenda una palabra nueva, deja que la escriba en una tira de papel y que la ponga dentro. También puedes usar esta herramienta para el vocabulario del segundo idioma que aprendan en el cole. Lleva el bote contigo en esas ocasiones en las que hay que tienen que esperar quietecitos (durante los viajes, en el pediatra…), o úsala para pasar el tiempo en un día de lluvia. Pídele que saque una palabra y que intente formar una frase con ella. Con la práctica las palabras se vuelven familiares y las podemos ir sustituyendo por otras. Fácil, divertido y muy eficaz.

bote manos

¿Usas otras técnicas para ayudar a tus hijos a mejorar su vocabulario? Escríbeme, me encantará conocerlas.

 

SHARe iT :)