Los protagonistas más importantes de mi infancia fueron los libros. Crecí rodeada de ellos y soy quien soy gracias, en buena parte, a todas mis lecturas.

Fui de esas niñas que desaparecía durante horas escondida debajo de una mesa camilla, el pan con chocolate en una mano y las aventuras de Enid Blyton en otra. Pasé noches en vela leyendo Puck con mi linterna bajo las sábanas y, ya adolescente, Flaubert o Márquez fueron mis primeras grandes emociones.

Una de mis hijas es una lectora tan voraz como lo fui yo. La otra en cambio, no tanto. Por supuesto respeto sus gustos e intereses, pero intento usar herramientas diferentes para ver si un día, con una de ellas, en su cabecita algo hace clic y ella también descubre lo maravilloso que es perderse dentro de un gran libro.

Estas son algunas de ellas:

¿Y a tus hijos? ¿Les cuesta coger los libros o son de los que tienes que insistir para que apaguen la luz? ¿Qué herramientas usas para enamorarles de la lectura? Compártelas aquí debajo, seguro que a todos nos interesa probarlas.

 

SHARe iT :)