Cuando montaste una estantería a pesar de no encontrar las instrucciones por ningún lado.
La presentación que preparaste en una noche y que hizo cambiar de idea al cliente.
La receta que inventaste a la vuelta de vacaciones con las cuatro cosas que había en la nevera.
La ruta alternativa que encontraste para eliminar tres semáforos en el camino al trabajo.
Cuando conseguiste regatear a base de gestos con el comerciante del mercadillo tunecino.
La historia que contaste a tu hijo para que “el monstruo del garaje” se convirtiese en su mejor amigo.
Cuando usaste el viejo catálogo de la exposición que llevabas en la cartera para nivelar la mesa del restaurante.

Todos, sin excepción, somos creativos. Tú también. Puedes montarte en ese tren abarrotado de personas que se cuentan a sí mismas que no lo son y aceptan el recorrido que les toca o puedes tener el valor de bajarte, buscar una locomotora vacía y conducirla tú, hacia un fantástico destino desconocido.

SHARe iT :)