Por una vez, no puedo estar de acuerdo con Jerry. El hecho de que los chinos continúen a usar palillos a pesar de haber descubierto las posibilidades de la cubertería occidental no los hace admirables a mis ojos. Los hace solo poco prácticos.

Una de las cualidades que distinguen a los líderes es, en mi opinión, su poco miedo a equivocarse. La capacidad de entender que la carrera hacia el alto está llena de traspiés y que, cada vez que uno se cae, descubre una lección escondida debajo de la piedra con la que tropezó. Levantarse, meterse esa lección en el bolsillo y proseguir es lo que separa a los peregrinos, que caminan un largo trecho y con una misión, de los excursionistas ocasionales, que vuelven a casa al final del día con las manos vacías.

Aunque saber equivocarse no basta. A esa capacidad hay que unir otra igual de importante: mirar a quien te está alrededor y decir: ¿sabes qué? Me equivoqué. Sin rodeos, sin excusas, con franqueza y decisión.

Admitir cada equivocación es el secreto para rodearse de personas que te siguen convencidas, porque se fían de ti.

Equivocarse, además, no es sólo una cualidad. Es un privilegio. Los que están abajo no se lo pueden permitir, un solo paso en falso y se caen al vacío. Estar en la posición de experimentar sin miedo es un lujo. Quien lo tiene debería usarlo a menudo y estar agradecido por ello.

No dejes que el miedo a equivocarte te haga continuar usando las mismas estrategias o los mismos instrumentos de siempre. Los palillos están bien para el sushi. La sopa de fideos, ya lo decía tu abuela, hay que comerla sin sorber ruidosamente. Y, créeme, para eso hace falta una cuchara.

SHARe iT :)