visionoffuture

Ha sido un día duro. Decidiste escalar a lo alto de la montaña y calculaste mal los tiempos. Se ha hecho de noche y se ha puesto a nevar. Desciendes arrastrando tus botas, estás hambrienta y muy, muy cansada. La nieve se hace densa, la oscuridad también. A los pocos metros lo aceptas, estás perdida.

Por fin, una luz. El albergue está ahí. Para llegar tienes que atravesar un buen trecho de nieve alta y fresca y cada paso se hace más difícil. Decides caminar sin quitar por un segundo la mirada de la luz. Ver como se va acercando, imaginarte dentro al calor de una chimenea te empuja a seguir avanzando.

Tener una visión es tener un destino. Si no queremos vagar en medio de la nieve, debemos saber hacia donde vamos.

¿Tú a dónde quieres ir? ¿Qué es lo que realmente quieres empezar? ¿Qué te inspira? ¿Qué camino quieres abrir?

Empezar con el final en mente es crear la perspectiva necesaria para enfocar el día a día con un fin. Tener visión clarifica los objetivos y marca las prioridades. Nuestros días estan llenos de cosas, de urgencias, de citas…pero nos olvidamos de sacar tiempo para ir construyendo poco a poco el camino hacia la meta.

Es facilísimo quedarse atrapado en el engaño de la actividad. El frenesí cotidiano, el trabajar más y más intentando subir escalones sin pararse ni tan siquiera a pensar. Luego llegamos arriba, miramos abajo y, sólo entonces, descubrimos que la escalera se apoyaba en la pared equivocada.

Desde que explotó Pinterest sus tableros se han llenado de vision boards o murales para inspirarse. De repente parece necesario pinear retazos de otras vidas para clarificar la nuestra. El problema es que a menudo llenamos esos tableros de cosas “idealmente bonitas” (la super habitación, la gran casa, la vacación tropical…). Esas imágenes sólo responden a la idea que nuestra cultura nos da de una buena vida. Pero dejar nuestras elecciones a la moda es como ir a un restaurante y decirle a un camarero que escoja lo que tú quieres. Para que un vision board funcione no tiene que salir de lo que se nos impone sino de nuestro sé más profundo, de esa parte esencial dentro de nosotros que conoce lo que realmente queremos.

Sobre todo el board te tiene que emocionar. Si el objetivo que te has marcado no te emociona el recorrido se te hará demasiado duro. Recuerda que es más fácil volver hacia atrás y regresar por el camino que hemos hecho en la nieve, que proseguir. Puede ser que recoger imágenes no sea la guia que necesitas. A lo mejor tus emociones prefieren salir con la escritura, la pintura o la meditación. Cada uno de nosotros tiene un motor distinto y ha de encontrar el carburante que lo mueve.

Cierra los ojos y empieza a imaginarte dentro de cinco años. Da igual el lugar, lo que estés haciendo, con quién. Lo que verdaderamente importa es: ¿Qué querrás estar sintiendo?

Averigua ese sentimiento. Y haz de él tu misión. Encuentra la emoción que te empuja y habrás encontrado tu quitanieves.

 

 

SHARe iT :)