Nunca me ha gustado esa necesidad generalizada de tener un héroe. Esa cosa de esperar sentados a que alguien venga a salvarnos o la idea errónea de que el héroe es el que viste la capa y no la niña que cose miles de ellas en un sótano de Tucheng .

Pero si insistes te diré siempre, sin sombra de duda, que mi héroe es Max.

max

A simple vista Max parece un niño normal, como tú y como yo. Hasta que conoces su historia, y te das cuenta de que no lo es (si no la conoces te la cuentan aquí en español o, si prefieres en inglés, te la puede contar el mismísimo Obama). Max es un gran héroe, uno que lucha contra enormes y terribles monstruos.

Los monstruos que atacan a Max no son robots malvados, insectos gigantes o aliens de otro planeta. Los conocemos muy bien, son los mismos que nos atacan a nosotros todos los días. La incomprensión (Alexander en la película), la excesiva racionalidad (Douglas), la soledad (K.W.), la agresividad (Judith), la inseguridad (Bull), la falta de carácter (Ira), los celos (Terry and Bob) y, sobre todo, nuestra propia autodestrucción y nuestra impulsividad (el inolvidable Gandolfini-Carol).

gandolfini

Una noche Max decide hacer lo que casi nadie hace: enfrentarse a todos los monstruos. Conoce el truco: mirarles fijo a los ojos sin pestañear hasta que sean ellos los que le tengan miedo a él. Es algo muy difícil pero Max, ya os lo decía, es un niño valiente.

El problema es que enfrentarles no es la parte más complicada. La verdadera aventura, lo que pide más valor, es llegar hasta donde viven los monstruos. Para eso hay que tener un barco especial, capaz de atravesar el mar días y noches. Y ese barco está al final de una gran selva que aparece únicamente cuando nos quedamos solos.

maxbarco

Cada día es más difícil encontrar y atravesar esa selva. Donde quiera que miramos aparecen otras cosas, desvíos que los propios monstruos ponen en nuestro camino y que nos impiden llegar hasta el océano donde espera el barco. Peticiones en facebook, mensajes en whatsapp, fotos en Instagram, emails ‘urgentes’, twitters ‘que hay que compartir’…miles de lianas que se enredan entre ellas y de las que cuesta salir. Nos hemos olvidado de atravesar de vez en cuando el océano y por eso los monstruos siguen reinando.

Max no. Max lo consigue, monta en el barco y cuando encuentra a los monstruos los mira sin pestañear. Ellos se asustan y deciden coronarlo rey. Sólo entonces, Max lo sabe, la fiesta puede empezar. Los monstruos ahora son niños como él y Max puede incluso reírse de ellos.

Where the Wild Things Are

Convertirse en rey de los monstruos no es sólo divertido. Ganar ese juego tiene un premio fantástico. Sin monstruos en el poder Max es libre de volver a casa y encontrar de nuevo “alquien que lo quiera más que nadie”.

Alguien que no desaparecerá al segundo mensaje de facebook ignorado, o si no respondemos al whatsapp. Que esperará con la cena en la mesa todo el tiempo que necesitemos para estar solos, convertirnos en reyes y regresar.

Algún día el mar volverá a estar lleno de barcos. Nos cansaremos de las distracciones y nos embarcaremos como Max, en el más profundo de los océanos, hasta el lugar donde viven los monstruos. Y todos, sin excepción, volveremos reyes.

maxrey

SHARe iT :)