incertidumbre sparks & rockets

Recuerdas la época del “coge esa carrera que tendrás trabajo seguro”? Los días de “esa es una inversión garantizada”? De “ese negocio será sin duda un éxito”?

Eso se acabó. Todo a nuestro alrededor son dudas, inseguridades, desconfianzas, titubeos.

Y parece ser que tanta incertidumbre nos genera miedo. Nos provoca ansia, nos parece un horror.

Sin embargo, párate a pensar:

Fue la incertidumbre, ese no saber, lo que te hizo devorar aquel libro o enamorarte de la trama de esa serie. La incertidumbre es la madre del entusiasmo y de la creatividad, son los misterios los que dan energía a nuestras vidas y los que evitan el aburrimiento.

Y ese logro, ese que ni tú te esperabas, puede que se lo debas en parte a la incertidumbre. Porque es la madre del esfuerzo, es la que te dice “sigue intentándolo, tienes que darlo todo porque igual no sale bien”. Sin ella el ego reina, la humildad se evapora y, a menudo, llega el fracaso.

Si pudieras ver tu futuro delante de ti, en todo detalle, nunca más probarías sorpresa. No volverías a maravillarte de lo que eres capaz de hacer y tus días serían una sucesión de monótonos despertares.

Te quedarían solo certezas, y eso no siempre sería bueno: la certeza es la madre de las expectativas. Y las expectativas son, a menudo, las madres de la decepción.

La incertidumbre es el desafío que da significado a nuestra vidas. Bienvenida sea la duda, bendita sea la duda. Los grandes pensadores la buscan. Porque esa duda es el primer paso a la pregunta y si dejamos de preguntar, todo pierde importancia.

Al final son los momentos de incertidumbre los que hacen de nosotros lo que somos. Los que hacen que tener un sueño sea una aventura excitante.

Así que sí. Personalmente, me quedo con la incertidumbre. Ojalá no me la quiten nunca.

 

SHARe iT :)